Un Pacto Sellado con una Cachetada
No fueron las balas ni el dinero lo que traicionó al Mayo Zambada. Fue algo más frío. Una cachetada en la cara—y luego, sus escoltas cayeron uno por uno. “Quizás tú seas el próximo,” le advirtieron. El que lo hizo fue El Ahijado. El que lo permitió fue Güerito 90. No fue una deserción. Fue una traición entregada en mano, mientras aún portaban los colores de la Chapiza.
Tres Puercos Ambiciosos y un Cuchillo por la Espalda
Luis Gerardo Flores Madrid, alias Güerito 90, no comenzó esta guerra—pero está tratando de sacarle provecho. A su lado:
Saúl Páez López, El Ahijado, ahora mejor conocido como El Traidor.
Y Ricardo Páez López, al que en la calle le dicen Chicha.
Tres marranos hambrientos que no solo traicionaron a una facción—vendieron todo lo que los hacía valer algo. Tenían acceso a rutas, nombres, estructuras. Y no solo filtraron información a los de Mayito Flaco.
Entregaron nombres. Entregaron personas. Entregaron redes.
Incluso intentaron—y fallaron—en entregar a Iván Archivaldo Guzmán.
Entre los entregados:
• José Ángel, alias El Güerito
• Jandito
• Varios comandantes chapizas leales a Iván
A cambio, formaron una supuesta alianza con Ismael Zambada Sicairos, alias Mayito Flaco—un pacto nacido de la codicia, disfrazado de unidad. Se dijeron a sí mismos que era estrategia. Que debilitando a La Empresa desde adentro, podían subir más rápido. Lo que no contaron fue el número de muertos—ni los nombres que vendrían después.
El Bombazo en Vascogil
Antes de traicionar, todavía trabajaban para la Chapiza—y actuaban como tales. Una de las acusaciones más pesadas contra ellos es que, por un “pitazo” del suegro de Güerito 90, un hombre llamado Gabino, creyeron que Alejandro Cabrera—aliado conocido de Mayito Flaco—estaba escondido en Vascogil, Durango.
No lo confirmaron. No esperaron. Mandaron una avioneta. Bombas cayeron.
El blanco nunca se confirmó. El ataque sacudió a civiles y desestabilizó la zona. Pero dejó algo claro: incluso antes de voltear bandera, estos hombres no eran cuidadosos—eran imprudentes. Y cuando se cambiaron de bando, trajeron esa misma violencia con ellos.

Bajo la Superficie
Vamos a desmenuzar lo que viene—porque traiciones tan ruidosas no se quedan sin respuesta. Estos tres no solo quemaron un puente. Incendiaron todas las salidas mientras huían.
Güerito 90
Ya está marcado—por leales a la Chapiza, y hasta por gente de la Mayiza que no confía en qué tan rápido se volteó. Tiene pocos lugares para esconderse, y menos aún que lo protejan. Su única moneda es seguir siendo útil—y ese reloj ya corre.
Pronóstico: Muerto en menos de un año o desaparecido con otro nombre.
El Ahijado
El más visible. El más escandaloso. Cachetear al Mayo no fue solo traición—fue espectáculo. Y en este mundo, los espectáculos se cobran. Hasta la Mayiza, que lo usa ahora, no lo va a querer por mucho tiempo.
Pronóstico: Ejecutado en público—en video, por la misma máquina que trató de servir.
Chicha
Callado. Calculador. El menos expuesto. Es el único con una mínima posibilidad de sobrevivir—si se esfuma ya. Pero la sangre pesa, y está involucrado en demasiado.
Pronóstico: Lo cazan lento. Tal vez se voltea con el gobierno. Pero igual cae.
Y Mayito Flaco… puede que los use por ahora, pero nunca los va a confiar de verdad.
Porque dime, ¿cómo confías en alguien que ya se volteó una vez?

La Guerra Dentro de la Guerra
Todos están viendo los convoyes, los uniformes, las balaceras. Pero los movimientos más peligrosos no hacen ruido.
Un nombre entregado. Una ubicación susurrada. Una avioneta enviada.
Güerito 90, El Ahijado y Chicha no solo traicionaron a la Chapiza. Traicionaron la idea misma de que la lealtad todavía significaba algo.
Ahora viven con tiempo prestado, repitiendo palabras prestadas, en un bando que nunca les va tener confianza
La guerra no los cambió.
Solo reveló lo que siempre fueron.
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