
Culiacán, Sinaloa — June 2025
Todo empezó con una cabeza en la banqueta.
Una mañana tranquila sobre la Calzada Heroico Colegio Militar se quebró cuando automovilistas vieron una cabeza humana tirada a unos pasos de una llantera, a pocas cuadras del cuartel de la Novena Zona Militar. No era la primera vez que las calles de Culiacán se convertían en escenario del horror, pero esta llevaba firma: un narcomensaje de “La Chapiza”.
Antes de que el sol completara su recorrido, apareció un cuerpo decapitado envuelto en bolsas negras en La Campiña. Y al amanecer siguiente, otra cabeza más—esta vez afuera del zoológico—recibió a los corredores sobre el Paseo Niños Héroes.
No fue al azar.
Fue un mensaje.
Y el mensaje fue claro: Culiacán tiene dueño.

El Tablero de Guerra
Desde hace nueve meses, la guerra interna del Cártel de Sinaloa se ha movido entre contradicciones: pública pero negada, brutal pero disfrazada. Pero esta serie de ejecuciones bien calculadas quitó la máscara.
Cada ejecución tenía su coreografía. No eligieron cualquier esquina. La primera cabeza, cerca del cuartel militar, se burlaba del Estado. La segunda, en zona fresona, fue un golpe a los que creen que el narco es cosa de otras colonias. La tercera, frente al zoológico, dejó claro que ni los espacios familiares están fuera del mapa en esta plaza dividida por la traición.
Pero lo que hizo distinto este episodio no fue solo la sangre.
Fue quién envió el mensaje.
Y a quién iba dirigido.

La capital tiene dueño.
– La Chapiza, I.A.G
Órdenes Desde Arriba
Gente cercana a Iván Archivaldo Guzmán me lo dejó claro hace meses: el jefe no quería guerra en Culiacán.
Su línea era mantener la paz. Proteger al pueblo. Respetar un código, aunque otros ya lo rompieran a su antojo.
Pero Mayito Flaco decidió otra cosa.
Él calentó la plaza. Mandó a los suyos a meter terror, caos y sangre. Y lo que no entendió es que en Culiacán, todo tiene consecuencia.
Y llegan rápido.
Cambio de Reglas
Las reglas ya cambiaron.
Lo que pasó el 1 y 2 de junio no fue un desliz.
Fue un viraje.
Las cabezas no solo marcaban territorio. Anunciaban un nuevo curso.
Desde ahora, la orden es clara: llevarle la guerra a La Mayiza.
Sin freno.
Sin advertencias.
Y si algo he aprendido siguiendo este conflicto, es que Mayito Flaco va a reventar de coraje. Así es él: explota, acusa, y vuelve a calentar la plaza. Pero esta vez, la gente ya sabe quién prendió el cerillo primero.
Y no se les va a olvidar quién trató de mantener la calma.
Debajo de la Superficie
Muchos dirán que esto es violencia sin sentido. Que todos son iguales.
No es cierto.
Un lado aguantó, evitó derramar sangre en la capital. El otro mandó cuerpos embolsados a las escuelas. Y cuando eso no bastó, tiraron cadáveres a plena luz frente a la segunda iglesia más popular de la ciudad.
Esto no fue por una plaza.
Fue por una línea que se cruzó sin permiso.
Y ahora, con una cabeza en el zoológico y un cuerpo en La Campiña, la respuesta ya está en marcha.
Culiacán tiene dueño.
Esta ciudad no pidió guerra. Pero sabe muy bien quién llegó con el cuchillo en la mano y quién vino a defenderla.
El juego cambió.
Y todos saben quién hizo la primera jugada.
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1 Comment
Se necesita una cabeza humana y un póster de 3 dólares para hacer una declaración de que Culican tiene un dueño… jajaja, creo que podrían haber usado unos cuantos dólares más si ese fuera el objetivo del asesinato. Para mí muestra que los fabricantes de Chapos sighn apestan hahah