Los Zetas regresaron a Sinaloa—y fue la Mayiza quien les abrió la puerta. No llegaron en caravanas, llegaron en avión, discretos y listos para la guerra. El CDN no viene como invitado: viene a pelear. Esta alianza cambia el juego, y revive fantasmas que Sinaloa no veía desde los años más oscuros del narco.